Uno de los productos lácteos que acabamos de lanzar en Benestare es la leche evaporada. Se trata de un artículo no demasiado popular todavía en España, pero que en el mundo goza de una extraordinaria aceptación para elaborar salsas y cremas ligeras, así como deliciosos postres.

La principal característica de la leche evaporada es que se trata de leche natural —en nuestra marca, 100 % española y de nuestra propia ganadería— parcialmente evaporada. Mediante un proceso técnico específico, se le extraen cerca de dos tercios del agua que contiene.

En consecuencia, no es ni leche condensada —que contiene entre un 30 y un 50 % de azúcar— ni en polvo —sin nada de agua—. El resultado es una leche cremosa, una alternativa a la nata líquida más natural, versátil y saludable, con un plazo de conservación mucho mayor.

Parece ser que, a nivel doméstico, este procedimiento lleva siglos realizándose para poder conservar la leche en buen estado durante más tiempo. Sin embargo, no fue hasta el final del siglo XIX cuando comenzó su comercialización normalizada, siendo pionera en ello la marca Highland Evaporated Cream.

Propiedades y usos

La deshidratación de la leche natural permite obtener un lácteo con alta densidad nutritiva, que se conserva sin alteraciones durante mucho tiempo. Si has viajado en avión y has solicitado un café con leche, probablemente te habrán servido tu taza con una monodosis de este alimento. Debes saber que, añadiéndole agua, se convierte en prácticamente igual a la leche líquida normal.

Pero ¿para qué se usa? Su principal ámbito de consumo es la repostería y la cocina. Sustituye a la nata líquida en la preparación de bizcochos, púdines, flanes, helados, tartas y magdalenas. Su ventaja es doble: contiene menos porcentaje de grasa que esta y aporta una mayor cremosidad al paladar. En el caso de Benestare, hablamos de un 6 % de materia grasa, de la cual el 3,9 % es saturada. La consecuencia es evidente: su aporte calórico es inferior al de la nata líquida.

Estos mismos atributos la han hecho tan demandada en la cocina internacional para elaborar cremas y salsas más ligeras. Con ella puedes aligerar algunos platos tan rotundos como la pasta a la carbonara, las lasañas a la boloñesa o los solomillos de cerdo a la crema. El sabor será idéntico, la cremosidad superior y las calorías… ¡muchas menos!

¿No piensas comprobarlo?

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