Afortunadamente, la legislación alimentaria actual es cada vez más estricta en lo relativo a la protección e información de los consumidores. Al elegir cualquier tipo de producto lácteo en tu tienda de confianza, verás que en su etiqueta aparece mucha más información que hace algunos años. Y, quién sabe, quizás te has preguntado por qué.

El etiquetado de los productos lácteos responde a un triple propósito: presentar sus principales características, informar sobre la calidad del producto y dejar constancia de que el fabricante cumple con la legislación vigente.

Este etiquetado siempre debe ser claro, conciso y no inducir a error de ningún tipo. Tanto es así que incluso el tamaño de letra utilizado y algunas de las denominaciones a incluir están regulados por la normativa aplicable.

Información legal

Los indicadores nutricionales de un lácteo son su tarjeta de presentación, ya que permiten compararlo con el resto de las alternativas que nos ofrece el mercado. La presencia de esta información facilita conocer las características nutritivas del producto y se convierte en una herramienta de comunicación fundamental para potenciar la adopción de una dieta más equilibrada y saludable.

Entre la información general obligatoria que ha de aparecer en las etiquetas lácteas se incluyen la denominación del producto, su lista de ingredientes, el modo de empleo, la etiqueta nutricional por 100 gramos —cada vez en más casos—, el peso o volumen, las condiciones especiales de conservación, el lote al que corresponde el producto, la fecha de caducidad o consumo preferente, el código EAN y la identificación de la empresa.

PLS y otros identificadores de excelencia

Además, de manera voluntaria, la marca puede incorporar otros mensajes o símbolos adicionales, que no siempre desempeñan una función estrictamente publicitaria. Es el caso, por ejemplo, del logotipo PLS (Productos Lácteos Sostenibles), un distintivo otorgado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente a las industrias lácteas y las empresas de distribución alimentaria comprometidas por convenio con el funcionamiento eficiente y sostenible de las cadenas de valor de la leche y los productos lácteos en general.

La presencia de este logotipo refleja el origen español del producto, así como el compromiso con la sostenibilidad de este sector nacional, al tiempo que potencia la percepción de alta calidad y elevado valor nutricional.

En lo que respecta a Benestare, además de este indicador con el que estamos plenamente comprometidos, incorporamos a nuestros envases otros símbolos propios de nuestra marca, como son 100 % leche de ganadería propia y Leche fresca de España, que nos permiten subrayar, ante nuestro público, dos de las cualidades diferenciales de nuestros productos lácteos. Asimismo, cuando procede, también incluimos otros identificadores como Punto Verde, Libre de gluten o el óvalo sanitario.

En definitiva, los envases de productos lácteos ofrecen una información valiosa, completa, rigurosa y regulada, gracias a la cual el consumidor puede comparar y diferenciar mejor las distintas alternativas existentes.

No lo dudes: si te acostumbras a fijarte en estas etiquetas, elegirás mucho mejor.

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