Los incondicionales del café sabemos que no es tan solo una de las bebidas más populares e internacionales del planeta, sino también un placer, una adhesión personal y, en cierto modo, una filosofía de vida. El humeante café se asocia a sensaciones, emociones, recuerdos, sentimientos y experiencias incomparables, ricas en intrahistorias y evocaciones genuinas.

Por eso existen tantas variedades de café como personas que lo disfrutan: desde el solo al carajillo, sin olvidar las propuestas glacé ni las versiones más golosas. Es precisamente esta última categoría a la que pertenece el protagonista de este artículo: el café bombón, una bebida made in Spain que aporta a nuestro paladar dulzura, disfrute y sensaciones energéticas.

Conocido también como café goloso, biberón o manchado, y con origen en la Comunidad Valenciana, consiste en una mezcla de café (habitualmente un expreso), agua y leche condensada. Lo habitual es servirlo en un vaso o taza de cristal, lo que permite apreciar la belleza estética del conjunto, ya que las diferentes densidades del café y la leche producen un atractivo dibujo, formado por dos franjas contrastadas: la oscura en la parte superior y la blanca, de la leche, en la inferior.

Visualmente se trata de una combinación muy atractiva, sobre todo cuando se sirve en recipientes transparentes con un diseño chic. Es una consumición perfecta para media tarde, a modo de merienda o piscolabis, y resulta ideal para animar tertulias y estimular el buen ambiente gracias a su capacidad energética y el gran sabor de boca que nos deja. Además, es una opción idónea para introducir a los más pequeños en la cultura cafetera, en estos casos combinando la leche condensada con café descafeinado.

Algunas variedades singulares de café bombón

El placer que produce esta tipología de café se extendió rápidamente desde Valencia al resto de España, dando lugar a algunas versiones regionales diferentes o matizadas, como el barraquito o barraco, que se consume en las Canarias, sobre todo en Tenerife y La Palma: en este caso, a la mezcla de café y leche condensada se añade leche natural, canela, piel de limón y un poquito de licor. El zaperoco o extra licor cuenta con un sabor intensamente dulce, por lo que es muy frecuente servirlo como postre; mientras que otra modalidad de barraquito, conocida como leche y leche, añade leche natural a la mezcla característica del café goloso convencional.

Otra variante regional de café bombón es el asiático, habitual en Murcia —sobre todo en Cartagena—, que fusiona la versión tradicional con el carajillo de brandy de toda la vida. A este «dos en uno» resultante se le añaden unas gotas de Licor 43 y un poquitín de canela rallada, potenciando aún más su sabor.

Ya sea la versión original o cualquiera de sus alternativas, el café bombón se mantiene como un clásico del consumo cafetero español, una bebida típica, genuina, placentera y energizante que, con el toque inconfundible de la leche condensada Benestare, multiplica sus cualidades sensoriales, gustativas y energéticas.

¿Nos tomamos uno ahora?

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